Cualquier piedra es un diamante para el que sabe ver

Comparto con vosotros un fragmento del excelente libro de Jose María Doria “La Inteligencia del Alma“. No puedo más que dedicar mi primera entrada de este blog a él, quién a través de su sabiduría compartida en este libro me inició en un extraordinario viaje, viaje que me impulsó al desarrollo personal y a la auto-confianza en una época de vacío existencial.

Poned mucha atención a esta lectura, por que os aseguro que la puesta en práctica de lo que se comenta, inicia nuevas maneras de ver y vivir la vida.

Gracias José María.

“(…)La obra de arte más importante de la  vida es la que uno hace con su propia persona. Dar forma  consciente al propio ego y enseñarle a vivir feliz es, sin duda, una creación de cinco estrellas. El hecho de ser capaz de captar las opciones más productivas y sabias de nuestro yo, es la obra maestra por excelencia. Una obra de satisfacciones infinitas y cuya duración es de por vida.

Para construirse un buen yo-persona, lo primero que conviene hacer es proceder a visualizar a éste como una “obra acabada”. De la misma forma que un arquitecto hace los planos en los que aparece un edificio para diseñar un yo competente, equilibrado y virtuoso, conviene comenzar por nombrar sus características y cualidades varias. Una vez que nuestro artista interno elige las formas que desea para su persona, tan sólo debe proceder a imaginarlas y desearlas. Es decir, plasmar en los planos de la mente dichas ideas. Y conforme comienzan éstas a concretarse, también comienza el mágico proceso de creerse el diseño que anteriormente comenzó como una locura.

La creación del yo es una obra mágica que tan sólo está coartada por algo tan virtual y efímero como lo puedan ser las creencias limitadoras de lo que es o no posible. Sin embargo, las creencias pueden ser superadas por el noble y supremo arte de autoimaginarse más allá de las mismas. Más tarde, cuando se van superando las limitaciones inherentes a lo que uno cree que es posible, conviene sentir y concretar la propia utopía. Para ser competente en dicha creación, hay toda una Tecnología de la Transformación a disposición del que así opta (…)”

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