Alimentos y dieta anticáncer

1. Aceite de oliva:La grasa monoinsaturada protege del cáncer colon-rectal. Al actuar sobre los ácidos biliares, el aceite de oliva disminuye el riesgo de evolución de la mucosa digestiva a adenoma o carcinoma. Sin olvidar que al mantener flexibles las arterias mejora la circulación y oxigenación de todos los tejidos.


2. Agua:No es un alimento, pero no podemos vivir sin ella. El agua mantiene vivas nuestras células, regula muchas funciones y ayuda a la eliminación de toxinas por la orina y heces.


3. Ajo y cebolla: El ajo y la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre que actúa como depurador del hígado, eliminando las sustancias tóxicas que se acumulan en la sangre y tejidos. Además, el ajo se une a las toxinas, neutralizando sus efectos en las células.


4. Algas: Son depurativas, ricas en minerales y vitaminas y contienen fibra. Las algas son una comida habitual en países como Japón, con una baja incidencia de cáncer de mama. Algunos especialistas las recomiendan para ayudar a eliminar los efectos secundarios del tratamiento con quimioterapia y radioterapia por sus efectos reforzadores del sistema inmunológico.


5. Arroz integral: En Japón el arroz es objeto de numerosas investigaciones contra el cáncer. Al ser una semilla, contiene inhibidores de la proteasa que parece que retrasan la aparición del cáncer. En el salvado de arroz existen sustancias anticancerosas que parecen proteger del cáncer del colon, mama y próstata.


6. Berenjena: Como otros vegetales de color violeta, contiene sustancias anticancerosas que parecen proteger a las células de las mutaciones que provoca el cáncer.


7. Cítricos: Es conocida su riqueza en vitamina C, son antioxidantes y estimulantes de las células de defensa. Además, no hay que olvidar que contienen flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.


8. Coles: El brócoli, repollo, coliflor, berros y rábano no deben faltar en la mesa, son un cóctel antitumoral, refuerzan las defensas, eliminan los radicales libres y protegen las células.


9. Fresas: Son interesantes por sus efectos depurativos. Ayudan a limpiar el organismo de toxinas, contienen fibra, minerales y vitaminas.


10. Frutas del bosque: Las moras, arándanos y grosellas son ricas en un pigmento morado llamado antocianina que tiene un gran efecto antioxidante. También son ricas en vitaminas A y C, minerales, pectina y ácidos vegetales. Se están estudiando los efectos preventivos de estas frutas en el caso de la leucemia.


11. Frutos secos: Las nueces, avellanas, almendras y pipas de girasol son una fuente de vitaminas B y E, y minerales como el magnesio, manganeso, selenio y zinc. Con una pequeña cantidad se asegura un buen aporte de antioxidantes.


12. Legumbres: Lentejas, garbanzos, guisantes y judías pueden ser un elixir anticancerígeno. Las legumbres son muy ricas en fibras e inhibidoras de proteasas que previenen contra los tumores de mama y colon principalmente.


13. Manzana: Contiene ácidos clorogénico y elágico que bloquean la aparición de cáncer en experimentos con animales. Al tener pectina, la fibra también actúa favoreciendo la eliminación de toxinas a través de las heces.


14. Melón: Es rico en beta carotenos antioxidantes y contiene muy pocas calorías para mantener a raya los tumores relacionados con la obesidad.


15. Miel: Tiene propiedades antisépticas, por lo que es útil para evitar las infecciones asociadas al descenso de la inmunidad que conlleva el tratamiento con quimioterapia.


16. Pescado: Los ácidos grasos Omega 3 además de ser beneficiosos para el corazón y las arterias también se utilizan para mejorar el estado de las personas con cáncer.


17. Pimientos: El color amarillo, rojo y verde de los pimientos es la señal de su riqueza en beta carotenos junto a la vitamina C; ambos son antioxidantes y protectores de las mucosas. También contienen capsaicina que bloquea los compuestos precancerosos que aparecen en la carne y pescados ahumados y curados.


18. Remolacha roja: El color morado de la remolacha roja esconde un potente regenerador celular, las betaínas.


19. Setas chinas: Las setas tipo maitake, shiitake y reishi se utilizan en la medicina tradicional china para reforzar el sistema inmune por la presencia de unos compuestos llamados betaglutanos que estimulan la fabricación de interferón natural, un eficaz anticancerígeno.


20. Soja: Las mujeres orientales tienen menor riesgo de padecer tumores de mama y ovario. Parece que la dieta rica en soja y sus derivados como el tofú, tempeh, miso o seitan es responsable de su invulnerabilidad. La soja contiene genisteína, inhibidores de las proteasas e isoflavonas, protectores frente al cáncer de mama.


21. Te verde: Contiene poli fenoles, que anulan los efectos de los nitros aminas y tiene poderes antioxidantes. Es un poderoso protector contra las radiaciones ambientales.


22. Tomate: El tomate crudo es muy rico en licopeno, un caroteno que le da el color rojo y que ha demostrado su papel protector frente al cáncer de próstata. También contiene otras sustancias en la piel y en las pepitas que tienen efectos anticancerígenos.


23. Uva: Las uvas con piel y pepitas contienen antioxidantes como el resveratol que bloquean los agentes cancerígenos y el crecimiento de los tumores.


24. Yogur: Las bacterias beneficiosas que contiene el yogur ( acidófilos, lacto bacilos) regeneran la flora intestinal y evitan la aparición de productos tóxicos en la digestión. Muy útil para prevenir el cáncer de colon, pero se recomienda para todo tipo de tumores.


25. Zanahoria: El color naranja se debe a su riqueza en beta carotenos, conocido antioxidante. Es el vegetal protector de los fumadores por su capacidad para regenerar las células del epitelio respiratorio.


26. Esparragos: El espárrago contiene lignanos (3 microgramos por gramo), una clase de fitoestrógenos con efectos a nivel de vasos sanguíneos de pequeño calibre, que parecen ejercer un papel beneficioso en algunas enfermedades vasculares degenerativas como la angiodisplasia, que es común en los ancianos y provoca hemorragias gastrointestinales, aunque este es un campo que está aún por investigar. Además, los lignanos al igual que los flavonoides, participan en otras funciones ya que tienen una débil actividad estrogénica y compiten con los compuestos estrogénicos normales no permitiéndoles promover el crecimiento de tumores. En relación con este tema, investigaciones epidemiológicas apoyan la hipótesis de que los países con más altos niveles de consumo de flavonoides y lignanos en su dieta tienen las más bajas incidencias de cáncer, hecho que está especialmente demostrado para los cánceres de mama y próstata.

Recomendaciones dietéticas para la prevención del Cáncer

Peso

Evitar el sobrepeso, manteniéndose en un rango del IMC de 20-25 Kg./m2.

Mantener o incrementar la actividad física. · Es recomendable el ejercicio físico con una frecuencia de 3 veces por semana.

Calorías y Grasas

Calorías: En animales de laboratorio, una restricción drástica en el consumo de calorías reduce dramáticamente el riesgo de cáncer, pero una restricción moderada, no.

Se sabe muy poco sobre el efecto que pudiera tener las restricción calórica en humanos.

Grasa en la dieta: Al estudiar la información de varios países, se observa una relación entre el cáncer de ovario y la grasa que se consume en la dieta. Según investigaciones preliminares, el consumo de grasa saturada, colesterol (como el del huevo) y grasas animales se relaciona con el riesgo de padecer cáncer de ovario.

Estudios preliminares sugieren que determinado consumo de grasa en la dieta se relaciona con el riesgo de padecer cáncer uterino. Parte del riesgo excesivo parece ser resultado del incremento en el peso corporal provocado por una dieta rica en grasas.

Grasas poliinsaturadas: En una investigación en animales, el consumo de ácidos grasos poliinsaturados aumentó el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

Sin embargo, en humanos, la mayoría de los estudios, aunque no todos, no pudieron encontrar una relación entre el consumo de grasa poliinsaturada y el riesgo de padecer cáncer.

Carnes y Embutidos

Limitar el consumo de carnes rojas y embutidos.

Disminuir ingesta de alimentos curados, ahumados o en salazón.

Algunas recomendaciones establecen que no deberían proporcionar más del 10% del aporte calórico total. Consumir carnes blancas y pescado como alternativas.

La carne (modo de cocinarla) y el cáncer infantil:

En una investigación, el consumo elevado de hot dogs se asoció con un incremento de casi mil por ciento en el riesgo de padecer leucemia infantil.

En otro estudio, el consumo materno de hot dogs y el consumo infantil de hamburguesas o hot dogs al menos una vez por semana se relacionó el doble de riesgo de padecer diversos cánceres en la infancia.

Una revisión de nueve estudios encontró una asociación entre el consumo de carne curada en mujeres embarazadas y el riesgo de que sus hijos presentaran cáncer cerebral. Estas relaciones no son prueba de que consumir hot dogs o hamburguesas provoque cáncer en los niños, y las pruebas de que la carne curada provoque cáncer en los menores no son concluyentes.

Pescado

Se ha informado que quienes consumen pescado tienen un riesgo menor de contraer cáncer de boca, garganta, estómago, colon, recto, páncreas, pulmones, mamario y próstata.

Grasas y Azúcares

No hay recomendaciones específicas sobre el consumo de grasas dada la carencia de evidencias concluyentes, aunque parece sensato limitar su aporte en la dieta, especialmente las de origen animal.

Los farináceos (arroz, pasta, pan), preferentemente integrales, y las legumbres deben recomendarse como principal fuente de energía.

Limitar el consumo de azúcares refinados.

Azúcar: Un estudio preliminar informó de una relación entre el incremento en el consumo de azúcar o de alimentos que la contienen y un mayor riesgo de cáncer de la vesícula.

Sal: En una investigación preliminar, un incremento en el consumo de sal se asocia con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de estómago. También se han observado relaciones entre las conservas en salmuera y el riesgo de sufrir de cáncer en la cabeza y cuello.

Suplementos Vitamínicos

No hay evidencia concluyente para recomendar su uso.

Las megadosis de vitaminas y minerales no están carentes de riesgo.

Es preferible el consumo de vitaminas y minerales a través de los alimentos.

Se recomienda el consumo de frutas y vegetales a diario.

Alcohol

No se recomienda su consumo.

De tomarse, debería limitarse a no más de 2 bebidas al día en hombres y 1 en la mujer.

El consumo de alcohol aumenta significativamente el riesgo de contraer cáncer de boca (bucal/bucofaríngeo), cáncer de garganta (esofágico) y del órgano productor de la voz (laríngeo), en particular si además la persona fuma. Quienes dejan de beber se encuentran en un riesgo mucho menor que quienes no lo han dejado. También se ha informado de una estrecha relación entre el consumo de alcohol y el cáncer de hígado.

Café

Se ha encontrado una relación entre un consumo elevado de café y el riesgo de padecer cáncer de páncreas.

Sin embargo, las personas que beben sólo una o dos tazas de café diarias tienen, en promedio, un riesgo más bajo de padecer cáncer de páncreas que quienes nunca toman café. Algunos estudios publicados han encontrado que quienes beben café tienen un riesgo más alto de padecer cáncer de vejiga; sin embargo, otras investigaciones los contradicen. En un estudio, sólo se encontró esta relación en el café con cafeína.

Fibra

Aumentar su consumo a través del consumo de una amplia variedad de alimentos de origen vegetal.

Los cereales enteros (como el centeno, el arroz integral y el trigo entero) contienen grandes cantidades de fibra insoluble, el tipo que algunos científicos consideran que protege contra diversos tipos de cáncer. En un análisis de los datos de varios estudios, se encontró que las personas que consumen cantidades relativamente altas de cereales enteros se encuentran en menos riesgo de padecer linfomas y cáncer de páncreas, estómago, colon, recto, mamario, útero, boca, garganta, hígado y tiroides.

Vegetarianismo

La mayoría de los estudios, aunque no todos, han encontrado que los vegetarianos tienen un menor riesgo de desarrollar cáncer que quienes comen carne.

Los vegetarianos también parecen tener una función inmunológica más fuerte, lo que posiblemente explica por qué pueden estar parcialmente protegidos contra el cáncer.

Frutas y Verduras

La creencia generalizada es que el consumo de frutas y verduras disminuye el riesgo de padecer los tipos más comunes de cáncer. Muchos médicos recomiendan que las personas consuman varias porciones de frutas y verduras al día.

La cantidad óptima se desconoce.

La mayor parte de los médicos recomienda que no se utilicen suplementos como sustitutos de los alimentos favorables. Algunas investigaciones, en particular concentradas en e beta caroteno sintético, no apoyan la idea de que tomar suplementos tenga el mismo efecto protector contra el cáncer que el consumo de frutas y verduras.

Los tomates

Contienen licopeno, un antioxidante con una estructura similar al beta caroteno. Una revisión de las investigaciones publicadas encontró que consumir más tomates o tener niveles más elevados de licopeno en sangre se asoció con una protección contra el cáncer en 57 de 72 estudios.

La evidencia del efecto protector del consumo de tomate fue mayor en el caso del cáncer de próstata, de pulmón y de estómago, pero también parece tener cierto efecto protector contra el cáncer de páncreas, colon, recto, esófago, boca, mamario y cuello uterino.

Vegetales crucíferos

La col, la col de Bruselas y la coliflor pertenecen a la familia de vegetales Brassica, también conocidos como “crucíferas”.

En pruebas de laboratorio y estudios en animales, estos alimentos se han asociado con una actividad anticancerígena , debido posiblemente a varias sustancias que se encuentran en ellos, como por ejemplo, indol-3-carbinol, ácido glucárico (D-glucarato de calcio) y sulforafano.

En estudios preliminares en humanos, se informó que aquellos que consumieron este tipo de vegetales tuvieron un riesgo menor que el promedio de padecer cáncer de vejiga.

Flavonoides

Las cebollas y manzanas contienen grandes cantidades de un flavonoide llamado quercetina.

El consumo de flavonoides en general, y de la quercetina que contienen los alimentos en particular, se ha asociado con una protección contra el cáncer en algunos estudios preliminares, aunque no en todos.

fuente: www.alimentacion-sana.org

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