Alimentación Emocional

Cuando eres feliz, tu comida preferida puede ser bistec o pizza, cuando estás triste puede ser helado o galletas, y cuando estás aburrido puede ser papas fritas. La comida no sólo llena nuestros estómagos, sino que también satisface los sentimientos, y cuando sacias esos sentimientos con comida cuando tu estómago no tiene hambre, es que llevas a cabo una alimentación emocional.

“Comer emocionalmente es comer por razones distintas al hambre “, dice Jane Jakubczak, dietista registrada en la Universidad de Maryland. “En lugar del síntoma físico del hambre que inicia la alimentación, una emoción desencadena la alimentación”.




Si comes cuando no tienes hambre, es probable que tu cuerpo no necesite calorías y si esto sucede con demasiada frecuencia, las calorías adicionales se almacenan como grasa, y un exceso de almacenamiento de grasa puede causar que uno tenga sobrepeso , lo que puede presentar algunos riesgos para la salud.

Diferencias entre Alimentación Emocional y Fisológica

Existen varias diferencias entre el hambre emocional y el hambre física, según el sitio web del Centro de Consejería y Salud Mental de la Universidad de Texas:

1. El hambre emocional aparece de repente; hambre física ocurre gradualmente.

2. Cuando estás comiendo para llenar un vacío que no está relacionado con el estómago vacío, anhelas un alimento específico, como pizza o helado, y solo ese alimento satisfará tus necesidades. Cuando comes porque estás realmente hambriento, estás abierto a las opciones.

3. El hambre emocional se siente como que necesita ser satisfecha instantáneamente con la comida que anhelas; el hambre física puede esperar.

4. Incluso cuando estás lleno, si estás comiendo para satisfacer una necesidad emocional, es más probable que sigas comiendo. Cuando estás comiendo porque tienes hambre, es más probable que pares cuando estás lleno.

5. La alimentación emocional puede dejar atrás sentimientos de culpa; comer cuando tienes hambre físicamente no.




El reto: dejar atrás la Alimentación Emocional

Lo primero que hay que hacer para superar la alimentación emocional es reconocerlo. Es interesante apuntar los alimentos y clasificar tu hambre del 1 al 10 cada vez que te pones algo en la boca sabrás ‘cuánto’ y ‘cuándo’ estás comiendo por razones distintas al hambre.

Cuando eramos niñ@s es posible que nos animaran a comer dulces si  estábamos tristes. Este comportamiento se refuerza año tras año hasta que practicamos el mismo comportamiento como adultos. Lamentablemente no nos enseñaron cómo lidiar con el sentimiento de tristeza, y aprender a manejar los sentimientos sin comida tendría que ser la única opción. La higiene emocional debería primar para llevar una alimentación fisiológica.

Es también importante también observar cuál es la relación con nuestros padres y ver cómo hemos aprendido a amar y ser amados, y cómo la historia de nuestra familia puede influir en nuestro autoconcepto y qué relación tenemos con la comida.

Los motivos por los que llevamos a cabo una alimentación emocional son muy dispares y en todo caso hay que observar caso por caso y crear herramientas personalizadas para poder llevar a cabo un cambio real, duradero y constante.

Ahora puedes asistir a los talleres que vamos realizando periódicamente sobre Alimentación Emocional.  Puedes solicitar más información en info@reddevida.es

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